¡Qué las palabras no nos separen!

La primera vez que escuché esta frase fue a mi amiga, hermana, parte de mi Ser, Núria Guinart.

Y resuena en mi corazón con una fuerte alegría, ¡Mi amor! ¡Qué las palabras no nos separen! No pueden si compartimos el deseo de la paz.

Auto-ayuda, crecimiento personal, política, new age, chamanismo, yoga, nodualidad, advaita, Un Curso de Milagros… ¿puedo ver que todos son senderos que voy escogiendo para acercarme al Amor que es la libertad de Quien Soy/Somos?

¿Puedo darme cuenta de que son caminos y senderos que recorro para acercarme a mi ritmo, y sorteando el temor, a lo que está más allá de cualquier palabra?

¿Puedo darme cuenta de que cada sendero y paso es sagrado?

¿Puedo darme cuenta de que no hay nada que temer ni nada que defender, porque todo lleva inevitablemente al Corazón de Dios con una Fuerza irresistible?

¿Puedo darme cuenta de que no tengo que defender la Verdad ni a Dios, que solo tengo que rendirme a sentirlo en mi corazón e ilumine mi mirada para “verte” uno conmigo?

¿Puedo darme cuenta de que es contigo, herman@, parte de mi Ser? ¿Puedo rendirme a que te amo?…¿Puedes rendirte a que me amas?

¿Podemos rendirnos a que esto, solo va de amor?

¡Qué las palabras no nos separen!

No temas… nada que defender, solo rendición.

En el silencio se revela nuestra Unión.

Contigo