¿Para qué estás aquí?

Esta es una reflexión que últimamente me sobreviene.

Algo en mí toma perspectiva, me hace consciente de que estoy de paso y que si no doy mi latido completamente, en libertad y como está escrito, cuando deje este cuerpo, esta apariencia, me parecerá que el miedo no me dejó sacarle todo el jugo y ofrecer todo lo que la Vida, el Ser, mi Ser… quiere entregarse, por amor, por despertar.

El ego es nada y a la vez, al no cuestionarlo, parece un carcelero con cierto poder. Pero solo parece tener control sobre mis pasos si no lo cuestiono frente a frente con la luz en mi corazón.

¿Qué harías si supieras que eres libre, no tienes enemigos y eres inocente?

Eso que harías si supieras que eres libre, sin enemigos e inocente es lo que el Amor, el Ser, me susurra que es la canción que hemos escrito juntos por amor, por despertar.

Tal vez haría exactamente lo mismo, o tan parecido, pero con más vuelo, con más libertad, con la calma de una sonrisa serena y perpetua en el corazón.

Estoy en Casa, mi corazón está ya en Casa.

Cada segundo que no cuestiono el miedo, es un segundo que muero.

Mas la Vida va conmigo y es deliberadamente más fuerte y poderosa, solo tengo que hacerla mi Cómplice.

No hay emergencias, no hay nada que temer, soy/eres inocente, solo tienes que ser, y que el Ser haga contigo y a través de ti.

Eso es volver a Casa, estar en Casa.

Tienes/tengo derecho a estar en Casa, es una decisión en la mente.

¡Qué las palabras no nos separen!

La primera vez que escuché esta frase fue a mi amiga, hermana, parte de mi Ser, Núria Guinart.

Y resuena en mi corazón con una fuerte alegría, ¡Mi amor! ¡Qué las palabras no nos separen! No pueden si compartimos el deseo de la paz.

Auto-ayuda, crecimiento personal, política, new age, chamanismo, yoga, nodualidad, advaita, Un Curso de Milagros… ¿puedo ver que todos son senderos que voy escogiendo para acercarme al Amor que es la libertad de Quien Soy/Somos?

¿Puedo darme cuenta de que son caminos y senderos que recorro para acercarme a mi ritmo, y sorteando el temor, a lo que está más allá de cualquier palabra?

¿Puedo darme cuenta de que cada sendero y paso es sagrado?

¿Puedo darme cuenta de que no hay nada que temer ni nada que defender, porque todo lleva inevitablemente al Corazón de Dios con una Fuerza irresistible?

¿Puedo darme cuenta de que no tengo que defender la Verdad ni a Dios, que solo tengo que rendirme a sentirlo en mi corazón e ilumine mi mirada para “verte” uno conmigo?

¿Puedo darme cuenta de que es contigo, herman@, parte de mi Ser? ¿Puedo rendirme a que te amo?…¿Puedes rendirte a que me amas?

¿Podemos rendirnos a que esto, solo va de amor?

¡Qué las palabras no nos separen!

No temas… nada que defender, solo rendición.

En el silencio se revela nuestra Unión.

Contigo